
*Un estudio de la Universidad de Lieja relaciona las interrupciones breves del sueño con un mayor riesgo genético de desarrollar Alzheimer en personas de mediana edad, abriendo una vía para la detección temprana
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que 57 millones de personas viven con demencia en el mundo y el Alzheimer representa entre el 60% y el 70% de los casos. Identificar señales antes de que aparezcan los primeros problemas de memoria es una prioridad científica, y una pista clave podría estar en el sueño.
Un equipo de la Universidad de Lieja ha descubierto que los microdespertares nocturnos frecuentes se asocian con una mayor predisposición genética al Alzheimer en personas sanas de mediana edad.
El estudio, publicado en la revista Sleep, analizó los patrones de descanso de más de 500 personas sanas mediante registros de actividad cerebral. Los resultados revelaron que, en los participantes de alrededor de 59 años, una mayor frecuencia de microdespertares nocturnos iba de la mano con un mayor riesgo genético. Esta asociación no se observó en los adultos jóvenes de 22 años.
¿Qué son los microdespertares y por qué importan?
Los microdespertares son breves activaciones cerebrales que ocurren durante el sueño, duran apenas segundos y, en muchas ocasiones, ni siquiera nos despiertan por completo. Pueden formar parte de los cambios naturales entre las fases del sueño, pero cuando se vuelven demasiado frecuentes, alteran la calidad del descanso.
Lo que hace significativo este hallazgo es que la asociación se observó en personas sin síntomas. "Ciertos perfiles podrían promover la acumulación de proteínas implicadas en la enfermedad", señala Puneet Talwar, investigador del estudio. Esta acumulación de proteínas anormales es uno de los sellos del Alzheimer, y la evidencia sugiere que el sueño juega un papel clave en su limpieza.
¿Despertarse mucho por la noche significa que tendré Alzheimer?
No. Es importante no alarmarse. Los resultados no permiten afirmar que quien se despierta varias veces durante la noche vaya a desarrollar la enfermedad. Los autores subrayan que estos hallazgos requieren confirmación y que los microdespertares no pueden utilizarse todavía como herramienta diagnóstica.
Sin embargo, abren una vía prometedora. "El sueño podría convertirse en un marcador accesible para la identificación temprana de individuos vulnerables", señala Gilles Vandewalle, director de la investigación.
El sueño como ventana a la prevención
Más allá de la detección, esta investigación apunta a una posible estrategia de intervención: mejorar la calidad del sueño podría ser una forma de prevenir o ralentizar la progresión en personas predispuestas.
Mantener una buena higiene del sueño —dormir entre siete y nueve horas diarias, mantener horarios regulares y reducir el uso de dispositivos electrónicos antes de acostarse— es importante para la salud cerebral.
El silencio de la noche, al parecer, habla más de lo que imaginamos sobre nuestra salud futura.

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