27-Ene-2026

Formemos niñas empoderadas

Sandra Luz Galaz  
21-05-2018 09:33  
5 minutos de lectura  

Sandra Luz Galaz

Hace algunas semanas, en la prensa encontré una nota que, para mí, fue la más importante, pues indicaba que más de cien niñas y mujeres del mundo del deporte de Estados Unidos acusaron de abuso sexual a quien fuera su médico.

En el proceso legal, una de las víctimas, de frente ante su agresor le dijo “las niñitas no siguen siendo pequeñas por siempre. Crecen y se vuelven mujeres fuertes”. 

Y después de años de silencio, las declaraciones se hicieron presenciales, por escrito y hasta en las redes sociales. En este caso el victimario fue sentenciado a varios años de prisión y a pagar una fianza millonaria. Sin embargo, las víctimas tardaran más en recuperarse.

Por supuesto que hay mucho por comentar al respecto, pero me permito destacar la frase que habla de “niñas que se convierten en mujeres fuertes” y entiendo que ahora sí son capaces de defenderse, de denunciar, de enfrentar, poner límites y tomar el control.

Ahora tienen el poder, se empoderaron. Curiosamente esta es una manera práctica de ejemplificar este término que ahora es tan común, EMPODERAR.

Buscando definiciones encontré desde las vagas y simples, hasta las científicas que pasan por las teorías feministas y tocan ámbitos de psicología y economía; por supuesto que recuerdo discursos de profesionales y funcionarias que trabajan en el diseño e implementación de programas que buscan más que difundir el termino, hacerlo real y práctico.

Pero lo comparamos con hechos como el anterior y muchos otros y, tristemente, comprobamos que falta mucho por hacer y en eso coincidimos con la maestra Rosario Román, investigadora del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), especialista en temas de género.

Charlamos en su cubículo y después de recordar los años de trabajo por reivindicar los derechos de las mujeres en todos los ámbitos y las leyes con perspectiva de género que existen y se aplican en Sonora, como la Ley de Acceso a una Vida Libre de Violencia, llegamos a diferentes conclusiones.

Necesitamos, primero, familias más democráticas. las familias son la primera institución donde deberían democratizarse los procesos de educación y va a costar muchísimo, pero es necesario, es decir, tratar a hijos e hijas por igual y terminar con tradiciones discriminatorias.

Segunda, escuelas menos autoritarias, donde se permita la libertad de expresión y elección.

Y tercera, empresas o centros de trabajo con mayor responsabilidad social, que permitan mejores condiciones de laborales y desarrollo profesional, además de fomentar comunidades más participativas.

Con estos elementos se puede acelerar este proceso de apropiación y aplicación del término empoderamiento y evitar que pasen años y hechos de violencia y/o discriminación, hasta que “las niñas débiles se conviertan en mujeres fuertes”.

Con todo el respaldo de la investigación, la docencia y la experiencia, la maestra Rosario Román asevera que “si queremos sociedades más libres, igualitarias y democráticas, debemos empezar ya”.

Hoy te invito a detenerte y mirar un poco hacia este concepto, a analizarlo, buscar información y practicarlo.  No es solo cuestión de pensar en por quién vas a votar en las próximas elecciones o si hay más o menos candidatas a puestos de elección popular o funcionarias en la administración pública.

Es importante escuchar qué necesitan nuestras hijas, sobrinas o alumnas, a qué aspiran y cómo pueden lograrlo, Cómo educamos a nuestros niños y qué ejemplos les damos para el respeto, la tolerancia y la convivencia.

Trabajemos para EMPODERAR a las mujeres hoy, pero al mismo tiempo formemos niñas fuertes, valientes y decididas, que se sientan respetadas y apoyas. Formemos niñas empoderadas.


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