
*Diferentes razones se encuentran detrás del aumento de dolores de cabeza entre los mexicanos
El dolor de cabeza se ha vuelto un acompañante cotidiano para millones de mexicanos. Lejos de ser una molestia pasajera, la cefalea en sus diversas formas —desde la tensional hasta la migraña— está alcanzando cifras que encienden las alarmas del sistema de salud.
Detrás de este incremento no hay un único culpable, sino una tormenta perfecta de factores que la vida moderna ha normalizado.
La pandemia de covid-19 marcó un antes y un después en la salud neurológica del país. Hospitales MAC reporta un incremento de hasta el 10% en las consultas por cefalea tras la emergencia sanitaria, un repunte que los especialistas atribuyen a la transformación radical de los hábitos diarios.
"Hemos observado un aumento en la frecuencia e intensidad de los episodios de cefalea en consulta. Hoy es un problema de salud pública que requiere mayor visibilidad, diagnóstico oportuno y un manejo integral", señaló
Emerson López Rodríguez, especialista en neurología del Hospital MAC Lomas Verdes. Una epidemia silenciosa La magnitud del problema es mayor de lo que se percibe a simple vista. De acuerdo con datos de la Secretaría de Salud, la migraña afecta a más de 20 millones de mexicanos y está considerada una de las formas más incapacitantes de dolor de cabeza.
Sus episodios pueden prolongarse entre cuatro y 72 horas, acompañados de náuseas, vómito y una sensibilidad extrema a la luz y al ruido, según la Asociación Mexicana de Cefaleas y Migraña.
Pero la migraña es solo la punta del iceberg.
La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) estima que cerca del 80% de la población ha experimentado cefalea tensional en algún momento de su vida, lo que la convierte en uno de los padecimientos neurológicos más frecuentes del país. Esta variante, aunque menos intensa que la migraña, erosiona la concentración y el desempeño laboral de forma constante, generando ausencias y una disminución significativa de la productividad.
• El trío detrás del disparo: pantallas, estrés y sueño roto
¿Qué cambió para que los dolores de cabeza se dispararan de esta forma? Los especialistas apuntan a tres factores interconectados.
El primero es la sobreexposición a dispositivos electrónicos: el teletrabajo y el ocio digital prolongan las horas frente a pantallas, provocando fatiga visual y tensión cervical, dos desencadenantes directos de la cefalea tensional.
El segundo es el estrés crónico, que mantiene al sistema nervioso en un estado de alerta permanente y contrae la musculatura del cuello y el cuero cabelludo.
El tercero es la alteración de los ciclos de sueño, un problema que la pandemia agravó y que muchas personas arrastran desde entonces. La combinación de estos tres elementos crea el caldo de cultivo perfecto para que el dolor de cabeza se vuelva recurrente e incapacitante.
¿Cuándo el dolor de cabeza deja de ser normal?
Aunque el dolor de cabeza ocasional puede parecer un malestar común, los especialistas advierten que no debe normalizarse.
Existen señales de alerta que requieren atención médica inmediata: un dolor intenso y repentino, un aumento en la frecuencia de los episodios, la falta de respuesta a los tratamientos habituales o la aparición de síntomas adicionales como alteraciones visuales, mareo, debilidad o dificultad para hablar. Detrás de una cefalea persistente puede esconderse una condición neurológica que necesita diagnóstico y manejo especializado.
"La prevención es clave. Mantener hábitos de sueño regulares, reducir el estrés, limitar el tiempo frente a pantallas, mantenerse hidratado y cuidar la alimentación puede marcar una diferencia importante en la frecuencia e intensidad de los episodios", añadió el Dr. López Rodríguez.

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