*Catedrático de la Universidad de Sonora estuvo en la Plaza de las Tres culturas hace 51 años
*Tenía 18 años y estudiaba la preparatoria
El catedrático de la Universidad de Sonora (Unison), Luis Antonio Urías de la Vega, presenció la matanza de Tlatelolco el 2 de octubre de 1968 y a 51 años de distancia considera que el gobierno federal no tuvo la capacidad de medir las peticiones y sentimientos de tantos jóvenes estudiantes que buscaban expresarse.
El maestro universitario de 69 años de edad, recordó lo sucedido en la Plaza de las Tres Culturas de la capital del país, donde murieron cientos de jóvenes que exigían libertad de expresión al gobierno mexicano.
“Empieza la balacera y empezamos a correr como locos, era una lluvia de balas. Había balas de abajo hacia arriba y había gente que le disparó a los soldados, creemos que es lo que detonó todo”, recordó.
En aquella fecha tenía 18 años de edad y acudía a la preparatoria 8 de la Universidad Autónoma de México (UNAM), formaba parte del comité de lucha de esa institución educativa y participaba con frecuencia en todas las actividades que se realizaban.
Explicó que a diez días de que iniciaran los Juegos Olímpicos, las autoridades mandaron llamar a Palacio Nacional a representantes de las diferentes agrupaciones con el fin de culminar con todo, sin embargo de manera simultánea se realizaba una manifestación en la plaza ya mencionada, donde inició la balacera que dejó como resultado cientos de personas muertas.
“Yo me salvé porque una joven iba adelante de mi corriendo, íbamos corriendo desesperadamente por el andador y ella destapa un pozo de visita con su fuerza, como si fuera de papel la tapa, cuando es una tapa de concreto que pesa de 80 a cien kilos; ella la movió de manera fácil, se mete al pozo y yo me meto atrás de ella y nueve más. Fuimos 11 los que nos metimos en ese pozo, duramos toda la tarde, hasta las tres de la mañana salimos”, narró.
Urías de la Vega mencionó que todos se encontraban bañados en sangre, debido a que habían lavado con pipas las calles donde se había suscitado el hecho, con el objetivo de que no quedara rastro al día siguiente.
Comentó que en la madrugada, una señora vecina del sector estaba esperanzada porque todos salieran vivos y en su casa les tenía café y sándwiches, ya que habían estado por muchas horas resguardados debajo del pavimento.
El docente recordó que la casa de esa mujer, quien les brindó ayuda, estaba tapizada con balas y al despedirse para irse cada quien a su casa se sentía un silencio sepulcral en la ciudad metrópoli.
Después del caos, agregó, estuvo resguardándose en una casa de asistencia por más de 20 días hasta que recibió un telegrama de su madre para que acudiera a su estado natal en Sinaloa, pues le decía que su padre se encontraba delicado de salud y a punto de morir.
Recuerda que tomó unas cuantas cosas y se fue a la terminal de autobuses con destino a Juan José Ríos, Sinaloa, una localidad ubicada entre Los Mochis y Guasave. La sorpresa fue que su padre estaba en perfectas condiciones de salud, por lo que en realidad querían que ya no perteneciera a ningún movimiento para evitar una tragedia.
Después de algunos meses volvió a la Ciudad de México para culminar sus estudios y consideró que el gobierno federal no tuvo la capacidad de medir la petición y los sentimientos de tantos jóvenes estudiantes, quienes buscaban libertad de expresión.
Mencionó que no se considera un luchador social, sin embargo no tolera las injusticias y hoy en día platica sobre lo que vivió a sus alumnos con el objetivo de que luchen también, pero de manera pacífica.
Destacó que la lucha estudiantil del 68 fue un parteaguas que cambió el sentido político del país, ya que a partir de ahí se han logrado cosas en beneficio de los mexicanos y hay más libertad que en los años sesentas.
Durante ese lapso perdió a muchos amigos que como él lucharon hasta el final, la mayoría murieron por las balas en su cuerpo y uno de sus mejores amigos falleció al ser aplastado por un tanque utilizado por las autoridades gubernamentales para disuadir a los manifestantes.
Los jóvenes de la Universidad de Sonora ¿Conocen lo que sucedió el dos de octubre de 1968?
Añada su comentario: