La visión como habilidad del ser humano se aprende y se desarrolla con la edad y es crucial hacer revisiones periódicas para supervisar el sano desarrollo de la misa.
La primera revisión debe hacerse antes de los seis o siete meses de edad y normalmente es evaluado por un oftalmólogo, el objetivo es descartar alguna situación irregular como catarata, anomalías en la córnea o parpados.
Para ello se revisa el fondo de ojo y se descarta problemas de retina, nervio óptico y el ramado vascular si es prematuro, además de descartar tumores o infecciones.
La segunda valoración crucial es a la edad de dos años y se valora el alineamiento de los ojos descartando algún tipo de estrabismo, el reflejo rojo del ojo y, sobre todo, la detección de signos o síntomas que nos indiquen un problema de desarrollo visual.
La tercera valoración importante es a los tres o cuatro años, edad crucial porque el menor está iniciando la etapa escolar y a esta edad ya es posible valorar algún error refractivo, lo cual puede suceder antes si se nota algún signo o síntoma.
Después de la tercera revisión crucial, se recomienda una valoración periódica cada seis meses hasta los ocho años si el niño tiene algún problema visual.
Después de los ocho años una revisión anual de rutia es lo más adecuado.
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