Los menores que actualmente padecen de obesidad tienen altas posibilidades de sufrir paros cardíacos a partir de los 30 años de edad.
La cardióloga pediatra, Erika Sosa Cruz, reconoció la importancia de una alimentación sana para mantener un corazón saludable, de ahí la necesidad urgente de poner atención a este aspecto en las familias.
Personas cada vez más jóvenes resultan con afecciones de este tipo y, aunque en muchas ocasiones logran salvarlos en las salas de urgencias por los adelantos en la medicina, la realidad es que su calidad de vida se ve trastocada permanentemente, destacó.
“Todo se puede evitar tomando conciencia de lo que comemos y lo que damos de comida a los integrantes de la familia”, consideró.
Además, dijo, es necesario practicar ejercicio como una forma de prevención.

Hermosillo, Sonora, México
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