
Diana Lugo Yánez tuvo que atravesar por el momento más difícil de su vida al enfrentar el diagnóstico de cáncer de su hijo, que apenas tenía 18 años de edad.
A pesar del dolor y la tristeza que sintió al momento en que escuchó la palabra cáncer, debió sacar su fortaleza para sobrellevar lo que venía y para atender a sus dos hijos más pequeños.
Diana agradece a Dios y a los médicos la salud de su hijo que hoy tiene 26 años y aún desconoce de dónde vinieron sus fuerzas para estar de pie durante meses observando las afectaciones de la quimioterapia en su salud.
Recordó que el cáncer se le detectó por una bolita en la ingle que después examinaron y resultó maligna, por lo que diagnosticaron cáncer en los ganglios.
En el momento en que se les informó, comenta Diana, fue un día muy triste en el que se imaginaban lo peor, pero debía estar fuerte para dar tranquilidad a su hijo.
“Es horrible porque es tu hijo y me acuerdo y vuelvo a sentir lo mismo. Salí llorando haciéndome la fuerte para que mi hijo no me viera, es muy difícil. En ese momento se te revuelve el mundo y pensar ¿por qué? y lo que pensamos los papas siempre es ¿por qué no yo? ¿o alguien más? y no alguien que va empezando su vida”, externó.
También recuerda que en varias ocasiones le preguntaba a Dios por qué a él que apenas empieza su vida y no a ella o a su papá, pero fue de Dios mismo a quien se encomendó para comenzar la lucha.
“No te queda de otra más que echar mano adelante y lo que venga, mi hijo también fue muy fuerte y lo primero que hice fue pedirle a Dios. Cuando ves que los estudios son malos, pones primeramente a los médicos en manos de Dios porque son los que harán el trabajo”, mencionó.
Ahora, después de cinco años, aunque su hijo debió interrumpir sus estudios para mejorar su salud, asegura que se encuentra bien y reiteró su agradecimiento a los médicos quienes confiaron en que podía salir adelante a pesar de que la enfermedad estaba en la etapa cuatro.

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